ERES TODO MI DOLOR: LA TRÁGICA HISTORIA DE EKATARINA
VELIKA
PRIMERA PARTE: KATARINA II
No volveré a decir “Nadie como
yo”
Milan Mladenovic la tenía clara. Tras la
separación de los skatalíticos Sarlo Akrobata, pensaba iniciar una nueva
aventura en la que daría más importancia
a la riqueza lírica y melódica por sobre la agresividad y el minimalismo de su
banda predecesora. El nombre escogido sería Katarina II, en honor de un
frustrado amor del guitarrista “Gagi” Mihajlovic. Completaban la banda Dusan
Dejanovic en batería y Zoran Radomirovic en el bajo. Los muchachos se pusieron
inmediatamente a trabajar en las composiciones y tras un concierto en un cine
abandonado de la ciudad, cayeron en la cuenta de que necesitaban un tecladista.
Milan tenía a alguien en mente… la chica más extraña de Belgrado. Nacía, de
esta manera, la sociedad más importante del post punk, y acaso, del rock
yugoslavo en general. Eran los últimos días del año 1982.
Margita es un chico
A Margita (“Magi”) Stefanovic le
corresponde el honor de haber inspirado el primer mensaje en aerosol de la
historia de Belgrado. Sobre la pared de su casa podía leerse: “Margita es un
chico”, en virtud a su atípico aspecto y extrema delgadez. La estudiante de
arquitectura estaba fascinada por el ambiente underground de la ciudad. Tenía
formación clásica en piano y estaba deseosa de aplicar sus conocimientos a la renovación
musical que por esos años se estaba gestando en
Yugoslavia. De todas formas, se tomó algunos meses para pensar en la
propuesta de integrar el grupo, pero a partir de entonces, junto con Milan,
permanecería a lo largo de toda esta historia.
El primer álbum
La banda empezó a ensayar febrilmente a lo largo del año 1983. Un
cambio completo en la parte rítmica (ingresan Bojan Pecar en el bajo e Ivan
Vdovic, ex compañero de Milan en Sarlo Akrobata) y la pésima calidad de la
primera grabación, hicieron que recién en 1984 pueda ver la luz el álbum
epónimo, grabado en Ljubljana, Eslovenia.
En la carátula, una mujer de clásico aspecto africano emerge de las
aguas en medio de un marco de color entre rosado y sepia.
Fuente: Wikipedia
Las canciones que contenía el vinilo, concuerdan plenamente con la
extraña carátula. El delay de la guitarra en “Aut” (Fuera), la energía de “Vrt”
(El jardín), el colorido de los teclados en “Radostan dan” (un día feliz) y
“Platforme” (Plataforma), en la que además experimentan con efectos de sonido,
son las cartas de presentación de una banda más bien emparentada con otros
innovadores (Idoli, Film, Paraf, Pekinska Patka) y desacostumbrada para los
oyentes de grupos tan convencionales (no por ello, malos, en lo absoluto) como Bijelo Dugme, Azra o Ribja Corba.
Aún hay más: "Treba da se čisti" (Debería limpiarse) es un
experimento en el que Milan Mladenovic recita sobre el robótico acompañamiento
de los teclados de Margita, a medio camino entre el jazz y Aviador Dro (de
hecho, me suena ligeramente parecida a “Nuclear sí” de los españoles); “Ja
nzam” (lo sé) inicia sonando un poco a
blues, para contagiarse de electricidad new wave conforme discurre la canción.
El éxito parecía rotundo. Sin embargo, la banda tuvo que enfrentar dos
graves problemas. El primero fue la separación del carismático baterista Ivan
Vdovic, quien debía enfrentar su adicción a las drogas. El segundo, y más
grave, fue la nada amistosa salida de Gagi Mihajlović tras una temporada en la
cárcel. El guitarrista manifestó tener derecho sobre el nombre de la banda y
obligó a sus ex compañeros a buscar otro. En las siguientes etapas de esta
historia, la banda será conocida como Ekatarina
Velika.
El blog http://jugorockforever.blogspot.com/
contiene mucha información sobre el rock yugoslavo entre los años 60’s y 1990.
EL POBRECITO HABLADOR

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