domingo, 23 de febrero de 2014


ERES TODO MI DOLOR: LA TRÁGICA HISTORIA DE EKATARINA VELIKA
PRIMERA PARTE: KATARINA II
 
No volveré a decir “Nadie como yo”
Milan Mladenovic la tenía clara. Tras la separación de los skatalíticos Sarlo Akrobata, pensaba iniciar una nueva aventura  en la que daría más importancia a la riqueza lírica y melódica por sobre la agresividad y el minimalismo de su banda predecesora. El nombre escogido sería Katarina II, en honor de un frustrado amor del guitarrista “Gagi” Mihajlovic. Completaban la banda Dusan Dejanovic en batería y Zoran Radomirovic en el bajo. Los muchachos se pusieron inmediatamente a trabajar en las composiciones y tras un concierto en un cine abandonado de la ciudad, cayeron en la cuenta de que necesitaban un tecladista. Milan tenía a alguien en mente… la chica más extraña de Belgrado. Nacía, de esta manera, la sociedad más importante del post punk, y acaso, del rock yugoslavo en general. Eran los últimos días del año 1982.

Margita es un chico
A Margita (“Magi”) Stefanovic le corresponde el honor de haber inspirado el primer mensaje en aerosol de la historia de Belgrado. Sobre la pared de su casa podía leerse: “Margita es un chico”, en virtud a su atípico aspecto y extrema delgadez. La estudiante de arquitectura estaba fascinada por el ambiente underground de la ciudad. Tenía formación clásica en piano y estaba deseosa de aplicar sus conocimientos a la renovación musical que por esos años se estaba gestando en  Yugoslavia. De todas formas, se tomó algunos meses para pensar en la propuesta de integrar el grupo, pero a partir de entonces, junto con Milan, permanecería a lo largo de toda esta historia.
 
El primer álbum
La banda empezó a ensayar febrilmente a lo largo del año 1983. Un cambio completo en la parte rítmica (ingresan Bojan Pecar en el bajo e Ivan Vdovic, ex compañero de Milan en Sarlo Akrobata) y la pésima calidad de la primera grabación, hicieron que recién en 1984 pueda ver la luz el álbum epónimo, grabado en Ljubljana, Eslovenia.  En la carátula, una mujer de clásico aspecto africano emerge de las aguas en medio de un marco de color entre rosado y sepia.

Fuente: Wikipedia
 
Las canciones que contenía el vinilo, concuerdan plenamente con la extraña carátula. El delay de la guitarra en “Aut” (Fuera), la energía de “Vrt” (El jardín), el colorido de los teclados en “Radostan dan” (un día feliz) y “Platforme” (Plataforma), en la que además experimentan con efectos de sonido, son las cartas de presentación de una banda más bien emparentada con otros innovadores (Idoli, Film, Paraf, Pekinska Patka) y desacostumbrada para los oyentes de grupos tan convencionales (no por ello, malos, en lo absoluto)  como Bijelo Dugme, Azra o Ribja Corba.
Aún hay más: "Treba da se čisti" (Debería limpiarse) es un experimento en el que Milan Mladenovic recita sobre el robótico acompañamiento de los teclados de Margita, a medio camino entre el jazz y Aviador Dro (de hecho, me suena ligeramente parecida a “Nuclear sí” de los españoles); “Ja nzam” (lo sé)  inicia sonando un poco a blues, para contagiarse de electricidad new wave conforme discurre la canción.
El éxito parecía rotundo. Sin embargo, la banda tuvo que enfrentar dos graves problemas. El primero fue la separación del carismático baterista Ivan Vdovic, quien debía enfrentar su adicción a las drogas. El segundo, y más grave, fue la nada amistosa salida de Gagi Mihajlović tras una temporada en la cárcel. El guitarrista manifestó tener derecho sobre el nombre de la banda y obligó a sus ex compañeros a buscar otro. En las siguientes etapas de esta historia, la banda será conocida como Ekatarina Velika.
El blog http://jugorockforever.blogspot.com/ contiene mucha información sobre el rock yugoslavo entre los años 60’s y 1990.
EL POBRECITO HABLADOR
 
 

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